
En "Historias de cronopios y de famas" Julio Cortázar escribe una "instrucción" para subir escaleras.
- ¿Quéeee? instrucciones para subir escaleras !!! me dijo un amigo práctico al extremo. Este tipo está mal, y vos ni te cuento...vociferó antes de perderse en sus ocupaciones.
Es cierto, a simple lectura, parece uno estar leyendo la más absurda de las instrucciones. Instrucciones para algo tan básico y mecánico como subir una escalera...
Ahora pensemos un poco. Más allá de Cortázar y de su literatura, de lo básico que pueda parecer subir (o bajar) una escalera, hay un mensaje subyacente en aquel instructivo.
Ahora pensemos un poco más, pensemos en como pensamos...
Ahora pensemos en como actuamos cuando "no" pensamos (como cuando subimos una escalera). Vayamos al tema de las escaleras primero y veamos que pasa luego con todo lo demás. (Prometo no ser tan detallista como Cortázar)
Cuando estamos enfrente de una escalera, apoyamos un pie (el izquierdo si somos zurdos) y luego de dar con la secuencia de dos o tres pasos, nuestra mente procesa el paso ajustando altura y profundidad de los escalones y así dejamos de pensar en la escalera para subirla pensando en cualquier otra cosa, leyendo, hablando con alguien o quién sabe cuantas cosas más.
Mientras la escalera no tenga variaciones o descansos impredecibles, la mente no tendrá que pensar de nuevo para volver a ajustar. Si nos distraemos y no visualizamos un cambio de paso de la escalera, es probable que nos demos un tropezón o terminemos en una caída.
En líneas generales, nuestra mente hace con todo, lo mismo que hace con la escalera. Primero pensamos el problema, buscamos una solución ajustando las variables necesarias y luego "enmarcamos" para utilizar la receta en forma automática. Como un café instantáneo, guardamos nuestras recetas deshidratadas para usarlas cuando sea necesario hacerlo.
La mente en realidad trata de ser eficiente, por lo tanto asume que el escalón que viene será igual al que vendrá, y de esta manera puede imprimir mayor velocidad al movimiento conjunto.
Pero ¿Y que pasa si hay un descanso en la escalera o un escalón diferente en altura o profundidad? tropezón asegurado y alta probabilidad de caer. Antídoto: la vista. Si mantenemos la vista atenta a lo que viene podemos reconfigurar y no tropezar.
Esto en la escalera es relativamente fácil, salvo que alguien nos apague la luz y debamos subirla a oscuras. Allí tendremos un segundo aliado: el tacto. Movimientos más lentos pero efectivos al fin si las manos pueden armar el algoritmo.
Negocios / Estrategia
¿como venimos subiendo la escalera de nuestro negocio? a cada éxito un héroe, a cada procedimiento eficaz una Norma. Así vamos automatizando el desempeño y todo va de maravillas hasta que algo cambia. Un escalón diferente como el del 11S para las compañías de aviación, es como que se apague la luz a mitad de camino y más si venimos corriendo como lo venía haciendo Swissair.
La mente prefiere sentirse cómoda, los que toman las decisiones también, después de todo lo hacen casi siempre a ciegas. Las Normas son una ilusión de estabilidad que garantizan la operacionalización de la estrategia. Pero esa ilusión se transforma en tragedia cuando inevitablemente dejamos de "mirar" o de "tantear" el próximo escalón. Manténgase alerta y tenga cuidado con el descanso de la escalera !!! ©
Ahora pensemos un poco más, pensemos en como pensamos...
Ahora pensemos en como actuamos cuando "no" pensamos (como cuando subimos una escalera). Vayamos al tema de las escaleras primero y veamos que pasa luego con todo lo demás. (Prometo no ser tan detallista como Cortázar)
Cuando estamos enfrente de una escalera, apoyamos un pie (el izquierdo si somos zurdos) y luego de dar con la secuencia de dos o tres pasos, nuestra mente procesa el paso ajustando altura y profundidad de los escalones y así dejamos de pensar en la escalera para subirla pensando en cualquier otra cosa, leyendo, hablando con alguien o quién sabe cuantas cosas más.
Mientras la escalera no tenga variaciones o descansos impredecibles, la mente no tendrá que pensar de nuevo para volver a ajustar. Si nos distraemos y no visualizamos un cambio de paso de la escalera, es probable que nos demos un tropezón o terminemos en una caída.
En líneas generales, nuestra mente hace con todo, lo mismo que hace con la escalera. Primero pensamos el problema, buscamos una solución ajustando las variables necesarias y luego "enmarcamos" para utilizar la receta en forma automática. Como un café instantáneo, guardamos nuestras recetas deshidratadas para usarlas cuando sea necesario hacerlo.
La mente en realidad trata de ser eficiente, por lo tanto asume que el escalón que viene será igual al que vendrá, y de esta manera puede imprimir mayor velocidad al movimiento conjunto.
Pero ¿Y que pasa si hay un descanso en la escalera o un escalón diferente en altura o profundidad? tropezón asegurado y alta probabilidad de caer. Antídoto: la vista. Si mantenemos la vista atenta a lo que viene podemos reconfigurar y no tropezar.
Esto en la escalera es relativamente fácil, salvo que alguien nos apague la luz y debamos subirla a oscuras. Allí tendremos un segundo aliado: el tacto. Movimientos más lentos pero efectivos al fin si las manos pueden armar el algoritmo.
Negocios / Estrategia
¿como venimos subiendo la escalera de nuestro negocio? a cada éxito un héroe, a cada procedimiento eficaz una Norma. Así vamos automatizando el desempeño y todo va de maravillas hasta que algo cambia. Un escalón diferente como el del 11S para las compañías de aviación, es como que se apague la luz a mitad de camino y más si venimos corriendo como lo venía haciendo Swissair.
La mente prefiere sentirse cómoda, los que toman las decisiones también, después de todo lo hacen casi siempre a ciegas. Las Normas son una ilusión de estabilidad que garantizan la operacionalización de la estrategia. Pero esa ilusión se transforma en tragedia cuando inevitablemente dejamos de "mirar" o de "tantear" el próximo escalón. Manténgase alerta y tenga cuidado con el descanso de la escalera !!! ©
