lunes 2 de junio de 2008

Inteligencia estratégica II: Los valores. Caso: Campo vs. Gobierno


"Nos batimos más por nuestros intereses que por nuestros derechos"
Napoleón


Cuando hablamos de conflictos, inevitablemente debemos recaer en el análisis de los valores.

¿Por qué?

Porque los seres humanos somos naturalmente teleológicos, es decir, estamos esencialmente orientados por valores, siendo el valor percibido por un actor sobre un determinado hecho u objeto, lo que configura básicamente un interés.

Como veíamos en el post sobre actores en conflicto, la identificación de los mismos con una causa, estará dada en función de sus intereses (fines en este caso) o por compromiso de otro tipo de intereses llamados medios.

Revisemos como funciona esto de los valores, intentando no hacer de este post un tratado sobre filosofía.

Básicamente nuestra existencia se ve rodeada de objetos reales (como un árbol) o bajo la influencia de objetos ideales que no son tangibles pero que tienen igualmente entidad propia (como los números o las figuras geométricas). Luego, está lo que decimos de esos objetos, es decir, los valores que intuímos en los mismos y que nos llevan a emitir juicios de valor sobre los mismos.


Resumiendo (demasiado), debo decir que los valores tienen las siguientes características:

1) Cualidad: cualifican a los objetos. Algo puede ser bello o feo, útil o inútil, y esto es cualidad de la cosa.

2) Polaridad: son positivos o negativos (bueno-malo; bello-feo; justo- injusto; santo-profano).


3) Jerarquía: Son susceptibles de ser ordenados en jerarquías. Para algunos actores la utilidad es menos negociable que la libertad y para otros totalmente a la inversa.


4) Son no cuantificables:
No se puede cuantificar la belleza, la maldad, etc.

5) Objetividad: Los valores están asociados a los objetos que cualifican, y esto va más allá de la impresión subjetiva que nos llevamos de los mismos. Algo puede ser agradable pero no por ello bueno (pensemos en algún pecado). Es decir que los valores son y hay quienes los perciben y quienes no.


Estos juicios de valor que mencionaba más arriba, son fuente inevitable de muchos conflictos. Dado que un objeto + un valor configuran un interés, cuando se logra identificar esta dupla en un objeto exclusivo (que no se puede compartir), podremos estar ante un conflicto.

Campo vs. Gobierno

¿Cuántos valores están en juego en este conflicto?

Quizás muchos más de los que nos podamos imaginar. Pero pensemos en la porción de dinero que rentabiliza el campo. Para ambos actores, a este dinero se le asigna un valor "utilidad" demasiado importante, lo cual lo transforma en un interés. Este interés es un "medio" para quién lo posee (Campo) y un "fin" para quién lo desea (Gobierno).

Cuando los intereses son exclusivos como en este caso (ambos lo quieren) hay conflicto; en cambio, cuando sean compatibles, en lugar de un conflicto tendremos una alianza. Este último es el caso de otros actores (como los piqueteros fieles al gobierno nacional) que por compatibilidad de intereses se identifican con la posición del poder ejecutivo. Es probable que los productores de tecnología agropecuaria se identifiquen más con los productores agropecuarios ya que mucha de esa rentabilidad, si queda en manos del campo, puede ser destinada a sus productos.

Muchas veces se intenta explicar un conflicto desde lo ideológico, no obstante, los intereses desde mi manera de ver, son más relevantes en este tipo de luchas.

¿Cuantas veces ha visto conflictos intraorganizacionales que no dependan de intereses?, y ni hablar de los que enfrentan a dos organizaciones entre sí.

Mucho debe haber de convicciones, pero aún así, cada día coincido más con la frase de Napoleón.
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